Por fin chegou o día no que meus pais chegaron a Olomouc, eso quería dicir que as vacacións de verán xa tiñan comezado e eu voltaría estar coa familia outra vez...
El martes 8 de julio mis padres tuvieron que pegarse un madrugón de los buenos porque su avión salía de A Coruña a las 6:30h, y tendrían que estar de viaje hasta las 16:00h que llegasen a Olomouc. En esos días yo seguía convaleciente de mi pie así que tuvo que ser Saraí la que condujese hasta Praga y después de vuelta a Olomouc. Como dije, a las cuatro llegamos y mis padres se fueron directamente a descansar unas cuantas horas hasta que bajamos a la plaza a cenar algo. La suerte fue que Antonio ya se había ido de vacaciones a España y nos dejó la casa para que pudiésemos estar más cómodos.
Por la noche nos fuimos a comer al Ceasar's, un restaurante que está en la plaza principal, y que una de las buenas cosas que tiene es que está al lado de los monumentos más representativos de la ciudad (la Columna, el Ayuntamiento, el Reloj Astronómico, las fuentes...) y que tiene un sitio para aparcar cerca de allí. Algo que, con mi pie en una escayola, agradecí bastante. Cena, visita rápida a la plaza, al instituto (al lado de casa) y a seguir descansando que mañana sería otro día.
El miércoles estuvimos en casa, fuimos al súper y, como no, aprovechamos para que mi madre nos hiciese algo de comer... ya llevaba medio año sin probar sus platos y eso siempre se echa de menos. Por la tarde aprovechamos para cortar la leña que llevaba más de un año acumulada delante del coche y ordenarla para futuras barbacoas. Por la noche visita en coche a la catedral, a la iglesia rusa y al Šantovka. Y ese día así se pasó, en breve me quitarían la escayola y ya podría caminar, pero hasta ese entonces lo mejor sería no forzar demasiado porque, al caminar, el pie se hinchaba, la escayola no cedía y...
El jueves el plan también fue casero: barbacoa en casa con una larga sobremesa (porque no quedaba otra opción que alargar el tiempo en la casa), eso sí, disfrutando de unas buenas cervezas checas.
El viernes, por fin, me liberaron de la escayola. No es que pudiese caminar muchísimo porque el pie se tenía que volver a acostumbrar a hacer su trabajo pero ya sin yeso podíamos empezar a conocer un poco más a fondo la ciudad. Y eso fue lo que hicimos: visita estándar por las plazas y algunas calles del centro, eso sí, en versión reducida porque después de una hora caminando a 2km/h ya necesitaba un poco de descanso acompañado, como no, de una cerveza :) así que nos fuimos a comer al U Červeného Volka y después a seguir caminando otro poco a una de las cafeterías que ya habíamos marcado como "para llevar a las visitas", el café La Fee.
El sábado el plan pasaba por invitar a varios compañeros a una barbacoa a casa y la verdad es que estuvo un día estupendo y la barbacoa, como siempre, fue un éxito y ese día volvimos a tener una larga sobremesa, no por obligación, sino por afición. Por cierto, a la barbacoa vinieron: Zoila y Manu, Jon (un chico vasco que acababa de llegar a Olomouc con una beca de investigación en la Universidad), Javi (un compañero granadino que había venido a hacer unas prácticas de Derecho a Olomouc en la empresa del suegro), Marcel y Jolana, mis padres, Saraí y yo.
El domingo, que es el día en que se puede entrar gratis a los museos de Olomouc, nos fuimos a ver otras partes de la ciudad que aún no les habíamos enseñado, la Catedral por dentro, el Museo de la Archidiócesis (ya lo habíamos visitado en invierno pero en verano abren algunas partes más y la verdad es que nos sorprendió más que la primera vez) y el interior de la iglesia rusa. Ese día nos fuimos a comer a la cervecería Svatováclavský Pivovar, un lugar en el que siempre se acierta con la comida y, por supuesto, con la cerveza, que aún por encima la fabrican allí mismo.
El lunes tocó visita a Sváti Kopeček (la basílica que está en una de las colinas de Olomouc y desde la que se puede ver toda la ciudad) y después al Zooolomouc (no está mal escrito, así se llama), que por cierto, en el zoo nos pilló una tormenta de esas que no hacen más que descargar agua y, tras una media hora debajo del alero de un tejadito decidimos que ya que nos estábamos mojando, mejor nos mojábamos con gusto y nos fuimos andando al coche en medio de la lluvia torrencial, de algo ten que servir eso de ser galego. Después de estas visitas nos fuimos a comer a casa y por la noche a cenar a la pizzería que hemos designado como nuestra favorita de Olomouc: La Scala.
El martes nos fuimos de visita al subsuelo moravo: Javořičko jeskyně y después nos fuimos a otra visita obligada para quienquiera que venga a ver Olomouc: Bouzov Hrad, un castillo que ya se llevó toda una entrada en este blog y que, como dije en su momento, es uno de los castillos más bonitos que he visto a día de hoy, ayudado, como no decirlo, del sorprendente bosque que lo rodea. Para comer, ya de vuelta en Olomouc, un restaurante con mucha historia y de los que siempre están para agradar al paladar tanto con la comida como con la sorprendente "Nepasterizovaný Pilsner Urquell": Drápal.
Y ya, la visita de Olomouc tocaba a su fin, no porque mis padres se fuesen, sino porque había que ir a visitar otras ciudades...
Pero eso xa se contará nas seguintes entradas que esta creo que xa quedou un pouco longa de máis.
Tras cinco años de dar clases en Castilla La Mancha (España), una estancia como profesor de matemáticas en Santa Fe, NM (USA) durante tres años y un regreso a España como profesor en Castilla La Mancha durante un año más, toca hacer las maletas e ir a conocer Olomouc (República Checa)... Seguimos publicando
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martes, 15 de julio de 2014
Meus Pais en Česká Republika I
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Ubicación:
Olomouc, República Checa
domingo, 27 de octubre de 2013
En Austria (I parte)
Aprovechando que no tenía que volver a trabajar hasta el jueves y aprovechando también que el invierno aún no había llegado decidimos que era una buena idea ir a conocer una de esas ciudades a las que llaman imperiales y que sabíamos que teníamos que ir a visitar antes o después: Viena.
Ese viaje lo empezamos el sábado por la mañana temprano. Arrancamos el coche, nos dirigimos a Brno, seguimos dirección sur y cuando llevábamos recorridos unos 130 kilómetros tuvimos que parar porque acabábamos de entrar en otro país.
Tuvimos que parar no porque tuviésemos que presentar el pasaporte o el visado, esto del espacio Schengen es un avance increíble, sino porque teníamos que comprar la pegatina para las autopistas de Austria: una semana por 8.5€, no está mal, sobre todo teniendo en cuenta que en España, para ir de Coruña a Madrid te puede salir por algo más de 15€ en autopistas y con esos 8.5€ íbamos a poder utilizar todas las autopistas de Austria durante 7 días, y creedme cuando os digo que realmente le sacamos partido.
Llegamos a Viena sobre las once y media, el día estaba soleado y un poco frío, perfecto para visitar una ciudad que teníamos ganas de conocer por todo lo que nos habían hablado y habíamos leído de ella. Aparcamos en la calle al lado del hotel, lo bueno de visitar una ciudad en fin de semana es que, en general, no tienes que preocuparte de pagar el estacionamiento, subimos las cosas a la habitación mientras en la recepción estaban poniendo cubos por todas partes debido a una fuga de agua que solventaron rápidamente y nos decidimos a ir andando hasta el centro de la ciudad. Que quedaba como a unos 15 minutos.
Pasamos por un mercadillo de segunda mano en el que vendían de todo y que estaba atestado de gente, el Naschmarkt y después empezaron a aparecer los restaurantes típicos de este mercado que, no sabemos por qué motivo, estuvieron cerrados durante todo el fin de semana. Una pena porque nos habían recomendado comer en esos puestos-restaurantes y disfrutar de una de las cosas típicas de la ciudad.
Al llegar a Karlsplatz nos fuimos en dirección a la catedral (la catedral siempre está en el centro de la ciudad) y ya empezamos a ver el por qué de la fama de la ciudad.
Edificios históricos por todas partes, el palacio de la ópera, la catedral, las calles peatonales, las fuentes, las plazas, gente hablando en diferentes idiomas por todas partes y todo acompañado del sol que no nos abandonaba.
Una vez visitada la catedral nos fuimos callejeando hasta el palacio Hofburg y los jardines Volksgarten. Nos quedamos sorprendidos con la que había allí montada: helicópteros, baterías de cañones, soldados por todas partes, tanques, baterías antiaéreas... no es que estuviesen en guerra, aquello parecía el día de las fuerzas armadas. Y claro, en un día festivo, todo estaba lleno de gente a más no poder así que decidimos dejar la visita al palacio para el día siguiente y seguir caminando hasta el anillo central de la ciudad.
En ese paseo nos cruzamos con el Parlamento, el Ayuntamiento y los edificios de la Universidad, a cada edificio más majestuoso que el anterior (el del Ayuntamiento es, a nuestro parecer, el más impresionante).
En el Ayuntamiento también tenían unos palcos con música y estaban haciendo unas demostraciones caninas así que decidimos descansar las piernas y sentarnos un rato antes de seguir con nuestra visita.
Después de la Universidad decidimos montar en el metro, comprar un billete de 24 horas y regresar al hotel a descansar un rato porque habíamos madrugado bastante ese día y, caminando, caminando, ya nos habíamos metido una buena cantidad de kilómetros en las piernas.
Por la noche bajamos a cenar a un restaurante mexicano y como quedaba por la zona del Ayuntamiento y el Parlamento pues nos fuimos a sacar fotos nocturnas del lugar. Es curioso cómo pueden cambiar los edificios del día a la noche, siguen siendo igual de bonitos o igual de feos, pero tienen otro 'no se qué que qué se yo'. Después de las fotos volvimos al hotel a preparar las visitas del día siguiente.
Al día siguiente nos levantamos temprano para no encontrar demasiada gente en el palacio Hofburg y conseguimos dicho objetivo. Eran como las nueve y media y en el palacio había poca gente, algo que parecía increíble si lo comparamos con la cantidad de gente del día anterior. Estuvimos recorriendo el palacio con una audioguía y viendo cómo vivía Sisi y la cantidad de cosas buenas que tenía la realeza austríaca. Una visita que nos llevó como dos horas y que nos dejó buen sabor de boca.
Junto con la entrada de ese día compramos también el billete para entrar en el palacio Schönbrunn y nos regalaron una entrada para una cosa que le llamaban "El Museo del Mueble", no sabíamos muy bien lo que era pero como era gratis pues tampoco dijimos que no. Así que decidimos seguir con la visita programada de ese día y si, al final de la misma, nos sobraba tiempo, nos pasaríamos por allí a ver qué se cocía.
Así que una vez que salimos del palacio Hofburg entramos en los jardines Wolksgarten para ver lo bien que cuidan los vieneses las plantas en época de invierno. Y es que, cómo no, los jardines estaban muy bien cuidados, un paseo muy agradable que nos dejó justo donde queríamos: el anillo de la ciudad.
Nos habían comentado que para ver rápidamente la ciudad lo mejor era montarse en uno de los tranvías que circulan por el anillo y sentarse al lado de la ventana. Eso hicimos y volvimos a recorrer toda la zona del Parlamento, el Ayuntamiento y la Universidad y, como ese tranvía nos dejaba en otro de los puntos turísticos de la ciudad pues seguimos en él hasta llegar a Hundertwasserhaus. Vamos, la zona de las casas raras. Algo que se ve en diez minutos pero que merece la pena visitar para disfrutar de otro tipo de construcción no tan convencional al que estamos acostumbrados.
Volvimos a montarnos en el mismo tranvía pero en sentido contrario y nos dimos una vuelta al anillo de la ciudad hasta llegar a la Ópera, lugar en el que nos bajamos para volver a acercarnos a la catedral y buscar la mejor manera de llegar al museo del mueble.
Nos costó un poco encontrarlo porque no es una gran atracción turística pero finalmente entramos y lo que vimos allí nos dejó un sorprendidos, quizás porque no esperábamos nada del museo pero resulta que tenían expuestas varias muebles y objetos de los palacios y te podías entretener bastante leyendo las historias que se contaban con algunos muebles.
Cansados de la visita nos fuimos a descansar al hotel para poder bajar por la noche a cenar algo y caminar por las calles. Esa noche llovió un poco así que en vez de cenar al calor de un calentador en la calle lo tuvimos que hacer dentro de un restaurante cercano a la catedral, eso sí, cuando salimos, ya había parado. Parece que el tiempo nos quería regalar una visita tranquila a la ciudad.
Ese sería el último día completo en Viena, pero aún no habíamos acabado porque al día siguiente, antes de salir hacia nuestro siguiente destino, íbamos a parar en el palacio de verano de los emperadores austriacos: Schönbrunn
Eso si, xa na seguinte entrada :)
Al día siguiente nos levantamos temprano para no encontrar demasiada gente en el palacio Hofburg y conseguimos dicho objetivo. Eran como las nueve y media y en el palacio había poca gente, algo que parecía increíble si lo comparamos con la cantidad de gente del día anterior. Estuvimos recorriendo el palacio con una audioguía y viendo cómo vivía Sisi y la cantidad de cosas buenas que tenía la realeza austríaca. Una visita que nos llevó como dos horas y que nos dejó buen sabor de boca.
Junto con la entrada de ese día compramos también el billete para entrar en el palacio Schönbrunn y nos regalaron una entrada para una cosa que le llamaban "El Museo del Mueble", no sabíamos muy bien lo que era pero como era gratis pues tampoco dijimos que no. Así que decidimos seguir con la visita programada de ese día y si, al final de la misma, nos sobraba tiempo, nos pasaríamos por allí a ver qué se cocía.
Así que una vez que salimos del palacio Hofburg entramos en los jardines Wolksgarten para ver lo bien que cuidan los vieneses las plantas en época de invierno. Y es que, cómo no, los jardines estaban muy bien cuidados, un paseo muy agradable que nos dejó justo donde queríamos: el anillo de la ciudad.
Nos habían comentado que para ver rápidamente la ciudad lo mejor era montarse en uno de los tranvías que circulan por el anillo y sentarse al lado de la ventana. Eso hicimos y volvimos a recorrer toda la zona del Parlamento, el Ayuntamiento y la Universidad y, como ese tranvía nos dejaba en otro de los puntos turísticos de la ciudad pues seguimos en él hasta llegar a Hundertwasserhaus. Vamos, la zona de las casas raras. Algo que se ve en diez minutos pero que merece la pena visitar para disfrutar de otro tipo de construcción no tan convencional al que estamos acostumbrados.
Volvimos a montarnos en el mismo tranvía pero en sentido contrario y nos dimos una vuelta al anillo de la ciudad hasta llegar a la Ópera, lugar en el que nos bajamos para volver a acercarnos a la catedral y buscar la mejor manera de llegar al museo del mueble.
Nos costó un poco encontrarlo porque no es una gran atracción turística pero finalmente entramos y lo que vimos allí nos dejó un sorprendidos, quizás porque no esperábamos nada del museo pero resulta que tenían expuestas varias muebles y objetos de los palacios y te podías entretener bastante leyendo las historias que se contaban con algunos muebles.
Cansados de la visita nos fuimos a descansar al hotel para poder bajar por la noche a cenar algo y caminar por las calles. Esa noche llovió un poco así que en vez de cenar al calor de un calentador en la calle lo tuvimos que hacer dentro de un restaurante cercano a la catedral, eso sí, cuando salimos, ya había parado. Parece que el tiempo nos quería regalar una visita tranquila a la ciudad.
Ese sería el último día completo en Viena, pero aún no habíamos acabado porque al día siguiente, antes de salir hacia nuestro siguiente destino, íbamos a parar en el palacio de verano de los emperadores austriacos: Schönbrunn
Eso si, xa na seguinte entrada :)
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Ubicación:
Viena, Austria
domingo, 8 de septiembre de 2013
Primeras Compras para la Casa y Visita a Olomouc
| Plano de Olomouc |
Así que el miércoles después de trabajar nos montamos en el coche con dirección a Brno y con una lista de cosas que teníamos que comprar. Al final echamos la tarde completa en el IKEA y nos vinimos con el coche cargado de cosas como: mesas de cocina, estanterías para el baño, percheros, utensilios de cocina (tuppers, sartenes, cuchillos...), cosas de decoración y organización.
| Ayuntamiento de Olomouc |
| Columna de la Concepción |
Eso sí, quedaba llegar a casa y montar todo, pero eso ya se haría con más calma en los días siguientes. Lo cierto es que tener un IKEA cerca siempre está bien cuando te acabas de mudar. Eso sí, fuimos una vez al IKEA, cargamos el coche hasta arriba y, en principio, decidimos no volver de nuevo hasta pasado bastante tiempo, porque quieras que no, cuando uno entra en el IKEA se acaba gastando bastante dinero.
| Mercadillo de Olomouc |
| Parque de la ciudad |
| Entrada a uno de los búnkers |
| ¿Qué ostias dirá de un filtro? |
| Vista desde la Facultad de Ciencias |
| Facultad de Ciencias |
El sábado a las nueve y media ya estábamos llegando al centro para empezar la visita. Ese día nos acompañó Jolana y nos llevó a visitar uno de los mercadillos de la ciudad, el parque que rodea la ciudad vieja, uno de los refugios nucleares que están en la muralla de la ciudad (abierto por ser jornada de puertas abiertas únicamente), la zona universitaria nueva, la antigua, varias de las iglesias de la ciudad y nos enseñó varios restaurantes de la ciudad vieja de los que tomamos buena nota para probar la comida en próximas ocasiones.
| Calle típica del centro |
| Villa Primavesi (un restaurante 'bien') |
Lo cierto es que lo que vimos ese día nos dejó con muy buen sabor de boca y, la mejor parte fue que el día estaba estupendo: un día soleado, con una temperatura muy buena y con un montón de gente por la calle para aprovechar el fin de semana de puertas abiertas.
Llegamos por la tarde a casa, con muchas ganas de tumbarnos en cama a descansar y ya con la mente puesta en el día siguiente para seguir viendo la ciudad, esta vez con Vlastík y con Eva.
| Columna de la Concepción |
| Detalle de la Columna |
| Ayuntamiento de Olomouc |
| Reloj Astronómico |
| Plaza de Abajo |
| Catedral de Olomouc |
... agora toca decidir que fotos poñer na entrada de tódalas que temos... difícil tarefa :)
Ubicación:
Olomouc, República Checa
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